El
druidismo es una religión basada en las creencias de los antiguos celtas
en un contexto cultural moderno y sin anacronismos (tratando de llevar la
cosmología de los pueblos celtas al presente, adecuándola al aquí y
ahora) y que contiene una filosofía propia aplicable a la vida diaria.
Encuentra
sus raíces en la naturaleza misma, que busca la conexión del individuo
con la tierra, el cielo y el mar, los tres reinos de la cosmovisión celta
y encuentra su expresión mediante
su “reconstrucción” a
través de la información que se conserva (casi toda transcrita por los
primeros monjes cristianos de Irlanda), así como de los descubrimientos
arqueológicos, la antropología, historia, el folklore y la mitología.
La
práctica del Druidismo implica una necesidad vivencial y
espiritual y conlleva
la asunción en la cotidianidad de sus creencias, fundamentos y de su ética.